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Well, hemos llegado al final como decía en un artículo anterior, pero ahora todavía estamos más en el final. La última cena de clase ha estado bien, aunque todavía no recibí ninguna foto del evento. Una cena corriente con una noche de karaoke, donde el chakachá del tren me dejó sin voz. Y finalmente algunas lágrimas (por parte de algunas personas poco machotas) y a casa. Y sí, ahí acabó de todo, pensando que ahora sí, al acabar las vacaciones no vamos a ver a muchos de los compañeros, algunos con los que no hablábamos pero que sin embargo estaban ahí. No habrá otro comienzo de curso, por lo menos para muchos, ya nada será igual.
Nos queda el consuelo de que los recuerdos no mueren, o si lo hacen se pueden recordar (todo muere, pero quizás todo lo que muere regrese algún dia).
Para los que seguramente veré menos de lo quiera, sólo decirles que yo estaré aquí, en este pequeño espacio, cutre, pero que me permite manifestar aquello que yo crea oportuno.
Para vosotros y para los demás, nos veremos en los callejones (backstreets), donde seremos amigos hasta el fin.

Un verano suave e infecto yo y Terry nos hicimos amigos
tratando de respirar en vano el fuego en el que nacimos
largándonos a las afueras sujetando la fe entre los dientes
durmiendo en aquella vieja casa abandonada de la playa
consumiéndonos en el calor
y escondiéndonos en los callejones
con un amor tan duro y lleno de derrota
corriendo para salvar nuestras vidas de noche por los callejones
Bailando lentamente en la oscuridad en la playa de Stockton' Wing
donde los amantes desesperados aparcan nos sentábamos con los últimos reyes de Duke Street
acurrucados en los coches esperando que sonaran las campanas en el profundo corazón de la noche
cortábamos con todo
para correr por los callejones
para correr por los callejones
Terry, juraste que viviríamos siempre
corriendo juntos por los callejones
Interminables tabernas con tragaperras y Valentinos disfrazados
donde famosas bailarinas vestidas con harapos recogían las lágrimas de la calle
corriendo hacia la oscuridad
algunos malheridos, otros agonizando
de noche a veces parecía que oyeras a la maldita ciudad entera gritando
échale la culpa a las mentiras que nos mataron
échale la culpa a la verdad que nos detuvo
puedes echarme la culpa a mí, Terry
ya no me importa
cuando la crisis llegó a medianoche ya no había nada que decir
pero yo le odiaba
y te odié a ti cuando te fuiste
Acostado aquí en la oscuridad eres como un ángel sobre mi pecho
sólo otro vagabundo de corazones llorando lágrimas de deslealtad
recuerda todas las películas que vimos, Terry
para aprender a caminar como los héroes que creíamos que teníamos que ser
para después de todo este tiempo darnos cuenta de que somos como el resto
solos en el parque y forzados a confesar
que nos escondíamos en los callejones
que nos escondíamos en los callejones
donde juramos que siempre seríamos amigos
en los callejones hasta el fin
escondidos en los callejones
escondidos en los callejones
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