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theriver.com.es

Everything dies, baby that`s a fact

Muchas veces he utilizado esta frase en mi blog para hablar de muchas cosas diferentes. Y ahora lo hago por última vez.

Y es que es mucho tiempo el que lleva inactivo este blog, ya sin dominio (theriver.com.es), y como una planta que si no se riega muere, este espacio ya no tiene sentido.

Por supuesto no desaparezco para siempre, estaré en otros sitios y lugares de la red, y no descarto volver a publicar un blog personal, quizás no sólo centrado en mi vida personal, también en mi desarrollo profesional, motivo por el que se creó (clase de NNTT da educación, ya lejanas), pero procurando incluir en el mismo aquellas cosas más relevantes, rescatando esas entradas que forman parte de mi ser, quiera o no. Tampoco quiero decir que vaya a borrar este espacio, seguirá aquí para siempre, pero como parte del pasado, ya he pasado página.

Sin duda avisaré cuando estas ideas sean realidad, cuando llegue el momento. Cuando tenga ganas de escribir sin más. Cuando me apetezca buscar tiempo para hacerlo...

...pero ésa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

 

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Creación

Cuarto día: Pisa, Lucca, Pistoia y Prato.

Bueno, vamos a ir al grano, se acaba el tiempo y en Semana Santa hay otro viajecito del que hablar. Así, que vamos a darle caña, breve, pero caña.

El cuarto día decidimos ir a Pisa, un lugar con pocas referencias, poco más que una torre inclinada. Camino de Pisa, no podremos olvidar el camino maravilloso que transcurría entre la base de USA y aquellos arbolitos tan monos. Era una larga recta, que tenía su encanto.

Pisa tiene desde luego una torre inclinada, aunque también, allí pegado, una hermosa catedral, un cementerio, un baptisterio... Entramos en la catedral, pagando claro, y también en el baptisterio. Pasamos del resto, por eso de ahorrar un poco. No pudimos subir ese día a la torre sencillamente porque teníamos que esperar. Sí, aunque te clavan 15 euros por persona por subir a... perdón por la expresión.... una puta torre, pues todos los guiris suben, también nosotros. Decidimos volver otro día pronto, ya que el camping estaba cerquita, y no perder todo el día en Pisa. Nos fuimos con la sensación que llegamos, qué es Pisa. Pues eso, la zona de la torre y nada más. Por supuesto, la catedral vale la pena verla y el baptisterio también, ya que estás allí. Así que después de sacar las oportunas fotos sujetando la torre (que penosos somos), marchamos para Lucca.

Lucca es singular, y en el plano de la misma sobresale el recinto intramuros. Sólo visitamos dentro de las murallas (eso sí, con accesos muy abandonados), así que no podría decir nada del resto. Hay un montón de torres, tan típicas de Italia, edificios religiosos, y callejuelas agradables para pasear, con tienduchas de las que molan. No podré olvidar aquella tienda de discos en donde encontré el bon to run en vinilo, una edición de Nueva York.

Comimos en la Plaza el Anfiteatro, una bonita plaza que lo único que conserva del antiguo anfiteatro que allí hubo es la forma. Gran Calzone el que me zampé, mientras que Antía le dió a una pasta con salsa de nueces (jeje) o algo así.  Paseamos largo rato por las calles de la ciudad, disfrutando de sus rincones y el solete reinante. Nos quedamos con la sensación de que podría ser una de las ciudades más bonitas que hemos visitado.

Pero lo bueno acaba, y para aprovechar todavía más el día, cogimos el coche vía Florencia para pararnos en dos lugares más.

El primero fue Pistoia. No paseamos demasiado porque no teníamos la necesidad de caminarla más, estuvimos un poco por los alrededores de su catedral y su baptisterio. Y allí, en la catedral, nos encontramos con un altar a Santiago, en el que según nos explicó la de información, una chica muy agradable con la que charlamos un rato en español, hay un hueso del apóstol. Así, que hay lazos de unión entre Santiago y Pistoia. El 25 de Julio, también es fiesta allí,claro. No hubo más.

El segundo fue Prato, cerca de Florencia. Un poco más de lo mismo, pero no ha sido un lugar que nos marcara mucho. Es más, ahora poco recuerdo de la ciudad, tendré que repasar las fotos.

Y volvimos a casa, en este caso, al camping. Qué más decir? Que después de todo un día en coche, aprendimos varias cosas de los conductores italianos:

  1. el cebreado es para adelantar.
  2. las líneas contínuas sirven para lo mismo que la discontínuas. Sólo cambian estéticamente.
  3. realmente, no hay normas en la carretera. Hay que apañarse.

Y por supuesto, tuvimos uno de los momento más guachis. Volvimos por autopista, por eso de llegar pronto. Al ser el primer día que viajábamos por Italia, queríamos también ir controlando lso tiempos de referencia entre las localidades. Por aquel entonces, el GPS todavía no lo dominábamos, y el cabrón nos llevó a Florencia en vez de al camping. Desde allí, tomamos la autopista de pago hasta Livorno, y luego hacia Roma (por donde estaba nuestro camping).

Bien, con eso ya perdimos algo de tiempo. Luego, listo yo, confundí la autopista con la SS1, con lo que nos pasamos el camping de largo. La autopista nos llevó muy abajo, hasta Rosignano. Y el tiempo se agotaba, a las 11 cerraban el acceso a coches, y Dios sabe que nos gustaba tenerlo con nosotros. Sí, nos cagamos muchas veces en los italianos y su manera de señalar las cosas. Salimos en Rosignano, imposible confundirse porque allí acababa la autopista, y tomamos esta vez bien la SS1 hacia el camping. Teníamos prisa y Antía lo sabía. No hablamos. Ella le pisaba por una vía de doble carril por sentido, pero con le mediana pegada de todo. Pasamos el límite de velocidad muchas veces. Y llegó el primero momento clave. Momento Twingo. Sí, el conductor todavía debe estar acojonado, de ver pasar un Nubira veloz, adelantándolo en aquella estrecha curva. Yo recuerdo los brazos de Antía moverse como los de MA del equipo A, de un lado pal otro, ajustando la trayectoria del vehículo para no morir en el intento. No hablamos.

Luego, hubo un trozo de un solo carril, y por suerte llegábamos en tiempo. Pero... en otra entrada hablé de que encontrar el camping era algo complejo, había una serie de cruces dudosos. Pues bien, nos liamos, vueltas, vueltas, y más vueltas. Pregunté en un hotel, y aunque el camping resultaba que estaba a 300 metros, el tipo ni puta idea. La gasolinera cerrada, el GPS puteando. Casi me queda sin piernas, de los fuertes golpes que me propiné a mi mismo, mientras aseguraba que tenía que estar "aquí mismo". Y es que tenía que estar, no se lo podían haber llevado. Antía decía de tirar por donde el GPS decía, pero nos mandaba por el monte. Nos cabremaos bastante.

Finalmente paramos en el arcén, y preguntamos a unos que venían por ahí. Salvación, delante. Les hicimos caso, seguimos, pasamos del cruce de marras que nos había confundido por segunda vez, y allí estaba el camping, con la puerta cerrada. Había unos delante suplicando que le dejaran entrar con el coche, eran las 11.10 más o menos, y les dejaron. Todavía recuerdo las palabra de Antía: "yo me meto detrás". Así lo hizo y la tipa del camping no se lo reprochó.

Después de acomodarnos y de que pasara un largo rato, no pude evitar mirar a Antía y comentar la jugada maestra, la del Twingo. Se rió, evidentemente le pasaba lo mismo por la cabeza. Menuda maniobra!!! El Twingo todavía debe estar allí parado, con el coche rayado de color verde claro. Esa noche, después de cenar nuestras sardinillas, nos dormimos comentando las mejores jugadas del día, y sin duda, el Twingo se lleva la palma.

Joer, y yo quería ser breve.

 

 

Tercer día: de Niza a Livorno

Niza. Estaba claro que por el día nos apareció una ciudad diferente. Después de pagar el hotel, tomamos el coche y marchamos hacia la costa.

La calles ya no eran tan oscuras, y es más, pudimos ver que nos encontrábamos en una zona de compras, vamos, que no estábamos en el inframundo. No hicimos gran cosa, todo hay que decirlo, paseamos por un mercado cerca de la costa, rodeados de flores, jabones de Marsella, y fruta. En ese mismo lugar desayunamos. Después de ese paseillo fuimos hasta el paseo, y observamos la Costa Azul de cerca por primera vez. Mucho mar y mucha playa. No quedaba duda de que Niza era una gran ciudad, pero pensamos que era mejor partir para cumplir los objetivos del día. Tomamos el coche y nos dirigimos, por carretera, a Mónaco.

No valía la pena coger la autopista por la cercanía del principado, y además así podríamos ir dejando a la derecha el azul Mediterráneo. La ruta no defraudó, mucha montaña y acantilado, y casas de ricos a los bordes de los mismos. El paisaje... muy bonito. Pero claro, la carretera tiene sus pegas, y así papamos un largo atasco, que nos demoró bastante.

Mónaco es un pequeño trozo de tierra, nada más. En el mismo hay un montón de hoteles, edificios, muchísimas montañas, y por supuesto, mucho lujo. Nada más aparcar el coche, pasamos por dos concesionarios, uno de Lamborghini y otro de Bentley. Nos sacamos la típica foto de paleto a lo Paco Martínez Soria, y seguimos, con un destino claro.

No tiene nada, es lo que es, sin más, sin embargo allí estábamos los dos, mirando para el mismo que se encontraba en obras. Una foto, otra así, ahora de este modo... y se acabó. Pero aunque para algunos sería una tontería, a nosotros nos hizo ilusión ir a ver nada más y nada menos que un..... un túnel. Lo mismo ocurrió con la curva Grand Hotel. También dedicamos tiempo a ver el casino, eso sí, por fuera. Para finalizar  nuestra aventura en el principado, hicimos el circuito en coche, o por lo menos, lo que pudimos. Desde el casino, hasta pasar el túnel, cumplimos casi con total exactitud el circuito de fórmula 1. No pudimos adelantar a ninguno de los ferrari que pasaban por allí, algunos se alquilaban para que pudiéses dar una vuelta tú mismo. Es una atracción turística, diferente, pero lo es.

Tomamos la autopista, y fuimos directamente a pasado Livorno, a nuestro camping, nuestro campamento, nuestro nuevo hogar, desde donde dirigiríamos nuestras escaramuzas por territorio toscano.

El viaje transcurrió con normalidad, muchas curvas en la frontera franco - itálica, pero sólo eso. Comimos en Ventimiglia, pero no pude encontrar a mi admirado Corsario Negro.

Desde la autopista ya pudimos ver la ciudad de Pisa, donde la torre destacaba por su altura y su... curvatura.

Llegamos al camping, y debo describir de alguna manera el modus operandi para acceder. Saliendo de la SS1 dirección Antignano (que no Roma), después había que repetir dirección Antignano por la vía del litorale, en dirección a Antignano nuestro camping no estaba. Dimos vuelta y probamos en la otra dirección. Llegamos al mismo punto desde donde nos incorporamos. Lo pensamos bien, dimos vuelta, y ante la ausencia de nuevo del camping, volvimos al punto de entrada a la via del litorale. Decidimos seguir un poco más, y finalmente, allí estaba el camping. Esto parece una tontería, pero tendrá vital transcendencia en futuras actualizaciones.

Qué decir del camping, una parcela muy maja, con sombrita chula, y vecinos diversos. Montamos nuestra super tienda y decidimos que desmontar y volver a montar podría ser una cagada. Dimos un paseillo por allí, vimos la playa (cutre playa), era en su totalidad de rocas y no cubría, a no ser que pasaras de muro rocoso de contención, con el riesgo a que el propio mar te empujase contra ellas.

Estábamos satisfechos, ese día cenamos a lo grande con unas sardinillas en lata, bonito, y demás manjares traídos de la península ibérica.

Sólo quedaba decidir qué haríamos al día siguiente.

 

Esperemos que sea cierto

A falta de una entrada elaborada, copio y pego de point blank lo que podría ser la noticia!!!

26 Julio - Bilbao
28 Julio - Santiago de Compostela
29 julio - Valladolid
31 julio - Benidorm
2 agosto - Málaga

Esperemos que se cumpla... y que pueda estar toda la noche en la cola esperando!!!!

Tampoco descartamos acompañarlo en la gira española (me plantearía la gira europea pero no tengo fechas por culpa de la maldita oposición)

Y nada más, que dejo un vídeo del primer concierto de Barcelona en el Camp Nou, tomado del youtube de mi amigo DarKneesDres.

Segundo día: Saint Tropez, Niza y...

Está claro que los tres primeros días de viaje se basaron en la constante coche, coche y coche. Durante mucho tiempo fue eso y nada más. Sin embargo, teníamos preparadas algunas paradas. En el primer tramo, en el que debíamos llegar a Toulouse, y dado que la mayor parte del recorrido se hace por el territorio nacional, consideramos que no era necesario. No por creer que no merece la pena, lo que ocurre es que ahí se puede ir más fácil que a Francia.

En la segunda etapa de nuestro viaje, teníamos planeado parar en Saint Tropez, paraíso de ricachones del que para ser sincero nunca había oído hablar, y al que llegamos por fortuna después de venturas y desventuras.

Salimos pronto de Toulouse, que nos dejó sensaciones mencionadas en la entrada referida a la misma. Niza era accesible como lugar para la segunda noche, ni demasiado cerca, ni muy lejos. Lo suficientemente bien colocada para tener una tercera etapa también llevadera.

No hubo muchos problemas, cogimos la autopista y teníamos claro (ahora sí) las direcciones que debíamos tomar. El objetivo estaba claro y la parada también. Lo que no teníamos tan claro era como llegar a Saint Tropez, y entre las dudas personales y las que nos transmitía el GPS, acabamos mal.

La idea era tomar el desvío dirección Sainte Maxime, que para nuestra desgracia es muy diferente que Saint Maximin. Por lo tanto, tomamos equivocadamente dirección a la segunda, cosa que no queríamos. Ahora bien, pensando que nos podíamos fiar del GPS  siempre que no tomásemos la autopista, decidimos encenderlo. Sorpresa la nuestra cuando vimos que nos quedaba un "guevo" (literalmente) para llegar a nuestro destino.

Aparecieron sentimientos enfrentados. Le hacemos caso? Tendrá razón el mamón este? Le hicimos caso. Entonces, vimos por dos veces un cartel que contradecía al GPS, que ponía Saint Maximin. Claro, dudas y más dudas. Decidimos hacer caso al GPS, aunque ya estábamos poniendo a parir al mismo, y así fue naciendo el nombre de Pepita, para diferenciarla de Manola, el GPS del viaje a Barcelona.

Seguimos y seguimos, e hicimos kilómetros. Al llegar a un polígono industrial y ver un McDonals, y teniendo en cuenta que teníamos que comer sí o sí, nos detuvimos sin más a papar. Si no me equivoco se trataba de Brignoles. El resultado de la comida en semejante restaurante, fue el de pedir cuatro hamburguesas involuntariamente, debido a la gran coordinación entre dependienta y clientes. Pero el caso es que comimos y listo. Una vez en el coche, nos dimos cuenta de que Brignoles no quedaba en el camino de Saint Tropez (evidentemente, pensábamos que habíamos cogido otra salida de autopista), de modo, que nosotros, los muy chulos, le llevamos la contraria al GPS y deshicimos lo andado.

Sí, somos inútiles, pues deshicimos prácticamente todo el camino hasta darnos cuenta de que el GPS llevaba razón, y de que nosotros no sabíamos leer muy bien. Por lo menos, la autopista estaba cerca, nos incorporamos y no salimos hasta tomar, esta vez sí, la salida correcta.

Llegar a Saint Tropez no fue fácil, mucho tráfico y carreteras pequeñas. Y claro, ciudades veraniegas en la Costa Azul... estaba claro que tardaríamos en llegar.

Qué decir de Saint Tropez? Es lo que es. Verano, mar, lujo y nada más. Bonito sí, pero nada del otro mundo. Los granizados no estaban muy allá (el que tomé de naraja roja era asqueroso) y tampoco había mucho que andar. Y para volver a coger la autopista, otro tanto de tráfico. Lo mejor de la espera fue ver a Antía  tirarse a lo loco con el coche  cuando le decía  "parking gratuito", menos mal que no había ningún precipicio cerca.

Llegamos a Niza, que es lo importante, y llegamos a salvo pero de noche. Encontramos el hotel, y la zona... debía ser muy buena... de día. El amable recepcionista era raro raro, no conocía nada de Galicia y tengo mis dudas de si España. Nos explicó mal cómo llegar al parkíng y nos ofreció un plano, eso sí con vuelta, que también estaba mal.

Cuanto más nos acercábamos a la habitación más miedo nos entraba, y de salir entonces un mosquito gigante por la puerta nos nos hubiese extrañado. Un cubo apaga incendios en el pasillo, un ascensor sinietro, moqueta... pero lo de la habitación...

Bueno, difícil describirla, pero si digo que era un hotel de put... puta madre, no pasa nada. Vamos, era una mierda. La ropa de la cámada parecía pertenecer al anterior usuario de la habitación. La moqueta era asquerosa, y procuramos no pisarla, lo cual era bastante difícil claro. Y el baño parecía sucio, la puerta no cerraba bien (no cerraba), y el agua... supongo que sería normal.

Después de aguantar el bajón de Antía que me pidió irnos de allí una y otra vez a un hotel de altura, nos fuimos a cenar. Comimos normal, yo pizza y Antía no recuerdo. Únicamente destacable algún altercado por la calle de un tipo que se paseaba por allí, y nuestro magnífico camarero que decía tan bien... "oui" "aqua" (no tiene gracia escrito, pero escucharlo fue la bomba). Nuestro camarero parecía dormido, con ojeras hasta los pies y poco ánimo, pero bueno, cumplió su cometido.

Y finalmente, tomamos la decisión de irnos a dormir cuanto antes, una vez dormidos la habitación no nos daría asco. Despertar pronto y marchar lo más rápido posible para librarnos cuanto antes.

Evidentemente, no podíamos tener buena imagen de Niza. Primero no la conocíamos, y segundo, el hotel era una influencia demasiado negativa.

Caramba!

Acaba de llamar la Helona desde Canarias, y claro, le dice padre por teléfono: "estamos todos, bueno..." Lo cierto es que todos somos y seremos siempre 6. Con la ausencia permanente del Toncho, cuando falta alguien más se nota mucho.De momento, siempre que cualquiera de nosotros diga "estamos todos en casa", sabremos en el fondo, y así lo pensaremos inevitablemente, que es mentira. Toncho ya no está.

Te queremos Toncho.

 

Crónicas desde la Toscana

Ha llegado la hora de hacer referencia alguna al grandioso viaje a la Toscana. Ha pasado tiempo desde el mismo, el motivo es que no tenía ganas. Por eso habrá un cambio en la forma de contar el viaje con respecto a pasadas crónicas. Mi idea es hacer artículos más cortos y no tan descriptivos de cosa por cosa.

Evidentemente, llegar en coche a la Toscana en sólo un día era tarea difícil, por eso decidimos escoger una localidad que quedara de camino para pasar la noche, y que por otro lado, fuese lo suficientemente interesante. La elección fue Toulouse.

Tardamos aproximadamente 11 horas en llegar, pero como salimos pronto, tuvimos tiempo de disfrutar un poco la ciudad. Escogimos un hotel de cinco estrellas con parking, pequeño, muy normalito, pero muy céntrico.

El viaje fue bien. Además de unas cuantas veces que nos perdimos, una por no llevar mapa y otra porque Pepita estaba mal configurada y nos sacaba de la autopista, no pasó nada raro. Al final, decidimos parar antes de cruzar la frontera y comprar un mapa de Francia donde saliera nuestra situación actual, camino de Irún. Soportamos el inmenso tráfico de la frontera y cruzamos sin más complicaciones. Bueno, yo era la segunda vez que pisaba Francia, pero París está mucho más al norte, por lo tanto en parte era territorio desconocido. ¿Qué decir de las autopistas en Francia? Bueno, anchas, buen asfalto, 130 como límite de velocidad... pero muchos peajes. Cada poco tiempo había que parar, aunque en algunos casos sólo hubiese que pagar 70 céntimos.

Llegar al hotel fue sencillo. Pepita (nuestro GPS, por si nadie se percató), nos llevó al hotel de maravilla. La razón era evidente, Pepita mandaba salir siempre de la autopista, y el hotel estaba en el centro de Toulouse. Por supuesto, la teníamos ya controlada y salimos en la salida que nos pareció más oportuna.

Y Toulouse. Bella ciudad, no hay duda. Recorrimos gran parte del centro andando. A destacar la Place du Capitole, una gran plaza espaciosa.

Por un lado destacan los soportales llenos de restaurante, que generan un ambiente impresionante en la plaza. Por otro, la presencia del Ayuntamiento de Toulouse, Le Capitole, y que da nombre a la plaza. La foto es en la entrada el mismo.

Toulouse es una ciudad preciosa pero también sucia. La plaza evidentemente estaba impecable, pero muchas de las calles que había cerca tenían un olor insoportable. Es una extraña combinación, desagradable para el turista. Sin embargo, no puedo evitar tener un recuerdo positivo.

Evidentemente Toulouse es una gran ciudad y por ello seguramente no vimos demasiado. Sin embargo no puedo olvidar otra de las plazas. La Place du Président Thomas Wilson es una plaza de forma elíptica. Tiene restaurantes en el exterior y otros comercios, y en el centro, una jardín con un carrusel precioso. Lo que más me gustó fue la forma, el ver los edificios en curva. 

Por supuesto, no cenamos en ninguna de las plazas mencionadas, más que nada porque los precios también eran elevados, y en el primer día de viaje fuimos a algo más económico. Creo que con el tiempo aprendimos a pasarlo mejor y no cortarnos de nada. Así que nos fuimos a una tercera plaza, con ambiente también, pero de menos caché, y comimos en la terraza de un restaurante.

Impresionante Toulouse, bonita de día y de noche. Y espero volver a verla.

Destino Springsteen. Capítulo 4 y final

Por fin llegó la hora y pudimos escuchar los primeros sonidos a través de la batería de Max.

El concierto había empezado.

No es fácil explicar lo que sentí en el concierto, aunque los que me conocen pueden hacerse una idea. En todo momento, debo decir, que me sentí cautivado por la energía de Bruce y el despliegue de rock que puso en escena.

No quisiera olvidar tampoco de mencionar los manguerazos y vasos de agua que pasaban y que hacían posible seguir vivo en ese infierno de calor que era el concierto. Todo sudor, sudor y sudor... poco importaba.

Resumiendo, una situación increíble, tanto que estuve a dos dedos de tocarle, aunque realmente no fuera este mi objetivo. Un repertorio muy bueno. Un público increíble. Un escenario, el Camp Nou, impresionante, y aunque no estoy a favor de los estadios para los conciertos, resulta curioso ver que alguien lo ha llenado dos días seguidos. Y por último, la mejor banda de rock de todos los tiempos.

Evidentemente el concierto no fue perfecto, y aunque mi entusiasmo puede hacer que así parezca, hubo fallos. La organización,no ha sido la mejor, desde luego. El repertorio, aunque muy movido y mucho mejor que el de Madrid del Palacio de los deportes, podría ser mejorable. Y el sonido pésimo.

En lo primero no me voy a detener. Tampoco en lo referido al sonido, que resulta inexplicable que, según se comenta, no haya sido decente en ninguno de los dos conciertos. No entiendo la existencia pues de ingenieros de sonidos, se supone que les pagan para algo, y tuvieron tiempo a lo largo de la estancia de Bruce en España para hacer lo posible por mejorarlo.

Bueno, y el repertorio. Vamos a ver, es cierto que no ha sido el mejor repertorio del mundo. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en todos y cada uno de los temas que tocó y el modo en que los llevó a cabo. En el tema del repertorio he oído comentarios sobre lo que se esperaba de este concierto. Creo, sinceramente, que es un error por la gente idealizar su concierto. Evidentemente, todos tenemos la esperanza de que toque nuestros temas favoritos. Pero no debemos confundirnos, somos muchos, demasiados para tocarlos todos. Y no se puede hacer un concierto, y creo que Bruce siempre ha sido coherente en eso, pensando en tocar unos temas para quedar mejor o peor. Sinceramente, creo que toca lo que le apetece, con la licencia de aceptar en esta gira las sugerencias del público a través de los cartones.

Precisamente siguiendo esta idea debo criticar un artículo leído en point blank, donde las críticas fundamentales versaban sobre el repertorio y la diferenciación de "clases" entre los fans. En lo relativo al repertorio, el autor parece ser un niño mimado al que no le han dado el caramelo y por lo tanto arremete contra Bruce. Y a través de esto llega a la diferenciación de clases. Los fans antiguos, guachis, y los nuevos que prefieren los temas más comerciales de Bruce, esos que no hacen llorar de emoción. Y lo peor, creo yo, es estar seguro de encontrarse en un grupo. Creo que se ha creado un misticismo sobre algunos temas de Bruce, que antes no eran míticos de ninguna manera, y que se volvieron indispensables con el tiempo, gracias en gran parte a los nuevos fans. Por lo tanto, esa diferenciación se cae. Lo único que la sostiene es la edad. Pero el otro argumento no vale, y precisamente las pancartas me dan la razón, quizás el autor no se ha detenido a mirar quien las sostenía. En todo caso, yo estallaría de emoción ante cualquier canción que hubiese tocado Bruce, por lo que no se puede justificar, por celebrar que se toque una canción, (que por cierto no es precisamente la que ha dado los ceros en la cuenta, pero bueno, hablar es gratis, y por eso hablo yo también) el que la gente no tiene ni idea o que es de un tipo o de otro. Por lo menos yo, allí, en las primeras filas, las celebraba todas.

Pero paro que uno empieza y no acaba. Ante todo, y aunque en algunas cosas al autor del artículo dice algunas cosas que comparto, todos esperamos ciertas canciones en un concierto que se consideraba especial, debo decir que se equivoca gravemente en lo demás, y por muy bien que ejecute la crítica, literariamente hablando.

Pues eso, después del concierto, compramos tres camisetas por el precio de dos y nos fuimos al hotel, para descansar después de todo un día de ejercicio.

Concluyo así el especial del concierto. Aquí es cierto que dejo un poco apartada mi visión del concierto para hablar sobre el comentario mencionado, pero no tenía otra opción. De todas forma, estoy seguro, de que todas las críticas negativas, están elaboradas escondiendo en realidad una admiración tremenda por todo lo que Bruce ha ofrecido en Barcelona. Desde luego, las peores críticas del concierto, son desde el entorno fanático de Bruce.

Ahora toca esperar. Pero estoy seguro de que Bruce tiene más sorpresas.

 

Destino Springsteen. Capítulo 3

Llegó el día del concierto. Un día muy esperado por ambos, un día que parecía no llegar nunca. Pero llegó.

La jugada que teníamos estudiada era ir sobre las 7 o 7.30, pero creo que no llegamos hasta las 8 o quizás más, ha pasado ya bastante tiempo y no recuerdo bien. Lo importante es que nos brindó los números 416 y 417. Teniendo en cuenta que el concierto era en un estadio grande, no era del todo malo. Lo bueno del número es que te piras y vuelvas para pasar lista, y te vuelves a ir y te vuelves a pirar para pasar lista y así sucesivamente...

Pero nunca se pasó lista. Tampoco había problema porque lo más que nos alejamos del estadio fue a una pendiente con césped que nos brindó algo de descanso. Llegado el momento, la gente algo mosqueada ante que no se pasara lista, y por supuesto, ante que nos empezáramos a juntar sin motivo aparente, decidió seguir agrupándose impidiendo el paso del tráfico. El encargado (supongo yo) fue un listo y nos metió a todos junto a la pared para dejar pasar los coches. Lo malo de esta acción, honrada en un principio, es que provocó que la cola se formase totalmente deformada y desde luego no por el número asignado. Para colocarnos calculo que tardamos sobre dos horas. Al final lo conseguimos, que es lo importante. Repartieron las pulseras y bingo! ya teníamos el primer paso, colocarnos en la zona del escenario.

No tardamos en irnos a comer. Sabíamos que aunque íbamos a ser timados no quedaba otra, no había ningún garito cerca. Así que fuimos al Pans & Company. Comimos, utilizamos los servicios del local y volvimos a la cola, que tan gratamente vigilaban los catalanes de delante. Sin embargo, casi se monta un cristo porque los que había detrás nuestra se habían colado. El mosqueo duró bastante al personal y algunos aceptaron el irse. Dos no marcharon, eso sí, los que deberían estar a continuación nuestra ocuparon su lugar.

Creo que la cola sólo tuvo dos momentos más antes de la entrada. El primero el ver a un tipo de la cola cantando she’s the one con su guitarra. El otro, momentos antes de entrar, al utilizar (no quedaba otra) uno de los baños portatiles que ponen en estos eventos.

La gente ya estaba preparada para entrar, se apretaba, y nosotros también claro. En el primer tramo de control se creo un mogollón para dar la entrada. Había seguratas mirando bolsos, pero Antía se libró con agilidad mental de los mismos. Y empezó la carrerá. Primero hasta la entrada al estadio. Luego bajando unas escaleras empinadas que no llevaban al infierno, llevaban al césped del estadio. Luego corrimos por el campo, llegamos a la zona privilegiada, enseñamos la pulsera, y por último el sprint final que nos colocó más o menos en cuarta fila, muy muy cerca. Había montones de tipos de la organización mandando frenar la velocidad (pensé muchas veces, que frene tu madre capullo y déjame seguir mi camino). Pero tras parar un breve segundo y pasar a los mismos otra vez a sprintar.

Nos sentamos, sólo quedaban horas de espera que se hicieron interminables, más que nada porque teníamos unos pesados detrás, un niño llorón y una mosca cojonera. Quedamos alucinados al ver a un tipa que calculamos de 60 años mínimo, y siendo generosos, que estaba detras nuestra justo. Esa mujer a su edad, se podía haber dejado la vida debido al golpeteo de la multitud, a las empinadas escaleras, o quizás ante un ataque al corazón por la carrera. A sus pies, señora, ojalá lleguemos a su edad así.

No nos movimos del sitio, aunque pudimos saber por lo italianos que teníamos delante que las cañas eran de 7 euros cada una. También disfrutamos con los dos alemanes de delante, graciosos ellos, no paraban de reír. Nunca sabré que decían, pero eran muy divertidos.

El calor crecía por momento y había que empezar a luchar con los empujones. Y el tiempo no pasaba.

Llegó la hora, pero como en Madrid Bruce, el muy cabrón, decidió que no era el momento y se retrasó.

Pero sí, por fin llegó la hora, y entonces pudimos escuchar los primeros sonidos a través de la batería de Max.

El concierto había empezado.

Destino Springsteen. Capítulo 2

Ya pasó mucho tiempo desde que escribí el primer capítulo. Ahora mis recuerdos están borrosos. Tengo que aclarar que no ha sido vagancia lo que me ha impedido escribir. La causa ha sido ese periodo vacacional disfrutada por tierras italianas, y que tendrán aquí lugar próximamente, por lo que no me voy a enrollar mucho más con estos artículos.

Así pues, día 2.

No teníamos el desayuno en el hotel de Tudela, pero en la cafetería nos tomamos un cola cao y algo de bollería que nos sentó de maravilla.

Emprendimos la marcha para llegar pronto a Barcelona. El paisaje que pudimos ver en el camino no recordaba, con excepciones, a nuestra tierriña. Por encima de todo parecía que nos encontrábamos en el desierto.

Por fin llegamos a Barcelona, donde Manola nos llevó perfectamente al hotel. Una vez que entramos en la habitación pudimos confirmar que se trataba de un muy buen hotel y por cierto, con una cama gigantesca donde no importaba la orientación a la hora de dormir.

Pero estábamos hambrientos así que fuimos a coger, después de informarnos como es debido, el tranvía que nos llevara al Camp Nou, ya que también el Sábado había concierto y queríamos ver el ambiente y manejar las jugadas del día siguiente. No sin dificultad, subimos al tranvía. Me gustaría y creo comprender el encanto de tal medio de transporte, pero desde un punto de vista de práctico, el metro está muy por encima.

Bueno, había cola ya para entrar en el concierto, la gente numerada.. bien bien, pensamos. Mañana tocará venir pronto. Mucha gente también acudía a ver las instalaciones del barça y todo esa historia, que bueno, no nos interesaba.

Como era ya muy tarde, creo recordar que pasaban de las cuatro, decidimos comer en las instalaciones del estadio en el único sitio disponible, en pans & company. Nunca más volveremos, probablemente, por dos bocadillos discretos, un agua y patatas, pues eso, casi 20 euros.

Decidimos aprovechar lo que quedaba de tarde para ir a visitar la ciudad. Después de cruzarnos con Andresito, esta vez sí, cogimos el metro para ir al centro.

No puedo decir mucho de Barcelona, sólo visitamos las ramblas y parte de la zona que rodea la catedral. Las ramblas son una bonita zona. Hay ambiente diverso y además el mercado de la boquería tiene su aquel con tanta fruta y color. Hacía mucho calor para recorrer la calle entera así que nos movimos un poco por las calles cercanas, llegando a la catedral, muy bonita por cierto. También es interesante lo integrada que está la bicicleta en la ciudad.

El agotamiento era tal que tuvimos que hacer un descanso en uno de los bares que había. Después decidimos volver al estadio y transbordo en tranvía para el hotel. Eso sí, después de cenar como es debido en el burguer king, a lo cutre. (Antía no paraba de comer el pollo que se crrre una patata.

Y por lo menos, teníamos una cama gigante esperando para descansr.

 

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Destino Springsteen. Capítulo 1

 

Antes de inciar una serie de capítulos dedicados al fin de semana en el que asistí a ver a Bruce, tengo que pedir disculpas ya que fallos ajenos a muá me han impedido escribir las crónicas cada día, que era lo que yo deseaba y que comenté en el anterior artículo. Así que ahora intentaré explicar los aconteciminetos que le acontecieron a dos ilustres caballeros andantes como somos Antía y Alfonso.

Así que ahora sí, empiezo.

Era la una o quizás algo antes cuando recibí la llamada perdida de Antía, esa llamada que indicaba que era la hora de emprender el camino a Barcelona, donde el domingo asistiríamos al concierto de Bruce. Así que me despedí de mis compañeros de trabajo y fuimos a hasta casa, ya que no llevé mis maletas al curro, más que nada , por comodidad.

Recordaré que el primer día no teníamos intención de llegar a Barcelona, ya que al trabajar de mañana, sería muy duro hacer todo el trayecto de una tirada. Así que fuimos hasta Tudela, en Navarra. Me gustaría contar alguna cosa sobre Tudela, alguna anécdota sobre el pueblo o ciudad. La verdad, es que con el cansancio acumulado no teníamos ganas de irnos por ahí. Así que nos quedamos en el hotel...

El viaje fue bastante bien. Antía llevaba buen ritmo de conducción. Sin embargo, ocurrió el primer incidente antes de salir de Galicia. Seguíamos dirección A Coruña para coger la autovía dirección Madrid. Sin embargo, por algún motivo, llegamos al peaje por Cambre (creo) y nos dimos cuenta de que nos habíamos pasado el desvío para Madrid sin darnos cuenta... bueno, en fin... al parecer, y como confesó más tarde la rapaza, Antía sí recordaba ver un cartel que ponía Madrid, pero pasó de todo. Así que tuvimos que dar vuelta.

Ese sitio en el que nos encontramos de repente era un poco lioso y sin indicaciones aparentes, y tardamos un cacho en dar la vuelta para volver a coger la autopista en sentido contrario.  En uno de esos intentos, llegamos a una pista sin salida, en el quie pudimos apreciar la velocidad que puede alcanzar un pollo. Esos movimientos nos hicieron reír y superamos el primer incidente quizás motivados por la cadencia de paso del pollo en cuestión.

Una vez volvimos a la autopista ya no tuvimos problemas. Cogimos el desvío a Madrid y todo transcurrió normal.

No paramos a comer hasta que salimos de Galicia. Comimos los bocatas que trajo Antía, dos de tortilla y dos de lomo, todos buenísimos. No paramos en un área de descanso, comimos en el parking de Vega de Valcarce (ctreo que era algo así no?) y despué sentramos a tomar una consumición y utilizar sus servicios para evacuar. Después otra vez a la carretera.

Hasta entonces tuvimos que soportar el calor agobiante, ya que el aire acondicionado no entraba bien. Curiosamente, después de esa parada, empezó a ir mejor por suerte para nosotros.

No creo que tengamos más novedades. Quizás alguna en cuanto a las chilindradas que llevábamos. Por ejemplo, los filipinos derretidos, y despues duros como piedras una vez que se enfriaron.

Bueno, sí. Lo cierto es que llevé el coche de Antía un rato. Algo me gruñó en alguna ocasión, pero esos gruños forman parte de nuestra relación, ella me riñe, yo me pongo borde, y después todo vuelve a la normalidad. buen coche para conducir, había que ir frenando, para no pisarle demasiado.

Pasamos por varias comunidades que no habíamos pisado: País Vasco, Logroño y Navarra. Debo decir, que me quedo con el paisaje de la tierriña galega.

Llegamos a tudela y a nuestro hotel  fácilmente, gracias a las buenas señalizaciones y la ayuda del GPS y la amiga Manola (la que nos habla en el GPS). Como no podíamos parar en la calle en la que nos encontrábamos y en la del hotel era dirección prohibida dimos la vuelta a la manzana, o eso pensamos. La vuelta parace que había sido algo más grande pues fuimos a la quinta leche, y sin saberlo aparcamos el coche en la quinta leche para desembarcar con todo el equipaje.

La habitación estaba bastante bien, aunque la tele algo cutre. De todas formas nos brindó descanso, todo hay que decirlo. Al final metimos el coche en el parking y ya no salimos. Cenamos los dos bocatas que nos quedaban y listo. Ese día intenté escribir toda la crónica, pero no me cargaba la página.

Así concluye este capítulo. En sucesivos días más.

 

Operación Springsteen 2

Este fin de semana será clave en mi vida pues me enfrento a otro concierto de Bruce, nunca se sabe que puede pasar. Tengo la intención de relatar diariamente (Viernes, Sábado y Domingo) mis experiencias de viaje a Barcelona, y todas las curiosidades que me puedan pasar, y seguro que pasarán.

Decidimos salir el Viernes, aunque el concierto es el Domingo. La idea es hacer noche lo más cerca de Barcelona posible, y Tudela parece una buena opción. Así el Sábado nos queda un viaje cómodo y podremos visitar algo de la Ciudad Condal.

De momento, y como ya escribí hoy un comentario no voy a liarme mucho, pongo un resumen a continuación:

Viernes

Ir a trabajar a eso de las 9.00 hasta la 13.00. Antía tiene la parte b2 de la oposición, pero es la primera de la lista así que estará pronto fuera. A la 13.00 me viene a buscar, me subo al coche con ella y comienza el viaje.

Santiago de Compostela > Tudela

Hacemos noche en Tudela. Tenemos pensado comer un bocadillo en el viaje, parando probablemente en una de las áreas de servicio tan agradables que se encuentran en la autopista.

Sábado

Tudela > Barcelona

Toca ir a Barcelona, nos levantaremos pronto para llegar cuanto antes. En el camino sólo cabe mencionar que tenemos pensado al llegar a Lleida no coger la autopista, pues es cara (casi 20 euros), y la alternativa sólo es en principio 15 minutos más lenta.

Después tenemos pensado estar todo el día en Barcelona, visitando lugares, comiendo y cenando en la ciudad, y organizando un poco el día después, el transporte público, la cola del concierto, esas cosas.

Domingo

Este día vamos a estar en la cola todo el tiempo, espero que por lo menos desde la 8 de la mañana. Si todo va bien entraremos en la zona de delante, eso espero. Comeremos algún bocata y listo. No hay excursión ninguna, sólo cola. Y después a disfrutar del concierto.

Lunes

El Lunes intentaremos salir muy pronto para hacer el viaje sin prisas. Estaremos cansados, así que el tiempo nos hará falta. Precaución amigo conductor.

 

Todo sería más fácil si el avión no fuese tan caro.

Un saludo y a Brucear (bonito juego de palabras).

Formigas

 

Sigo con el libro de las hormigas. Ahora no puedo evitar mirar al suelo y… ¡hormigas! Es increíble, una frase del libro se refería precisamente a esa idea, pasamos por delante de ellas y ni siquiera reparamos en las mismas.

Es curioso, están en todas partes, a riesgo de parecer chachi, o bien ignorante a ojos de un biólogo, supongo que deben ser el insecto más numeroso, más incluso que los coleópteros (después lo miro en internet).

Y si digo la verdad, me apetece detenerme, mirarlas, compararlas… Me gustaría llevar una lupa encima para verlas más de cerca, y presenciar una guerra entre nidos de hormigas…

Es un mundo magnífico. En un principio me interesaba más el componente de organización social que el biológico, pero ahora… tengo interés por apreciar las características de las mismas, y no quedarme sólo en la forma en la que actúan. Ahora descubro que son lo mismo, la organización social, algo más típico del ámbito social aunque venga del mundo animal, y las características biológicas, son lo mismo. Una cosa no existe sin la otra. El conocimiento es maravilloso, y todo está relacionado con todo.

Bueno es un tema que me mola, está claro.

Y lo mejor es cuando estas cosas que vas descubriendo te hacen pensar en otras que en principio no tienen nada que ver.

Justo ahora, me paré a mirar a una hormiga que corría por la acera. Pensé: esa hormiga tiene una función social muy marcada. ¿Qué pasa si la piso? ¿De qué modo alteran los entomólogos la naturaleza de una colonia al coger algunos de estos queridos bichos? Entonces me vino un libro a la memoria, o dos, ya no recuerdo, en todo caso una saga. El juego de Ender y su continuación, de Orson Scott Card. En el mismo (los que lo quieran leer omitan este párrafo) la raza humana lucha contra una sociedad de insectívoros espaciales (no es coña, ni el libro es de cachondeo, es más, es impresionante y reconocido por la crítica). Una idea que ronda en el libro es la de una muerte humana comparada con la muerte de una abeja de la colonia. Para la sociedad humana una muerte de uno de sus individuos (o debería ser así) supone una reacción en el resto de la comunidad. En función de eso, podríamos hablar de las guerras provocadas por cosas de este tipo. En la sociedad de los insectívoros, nunca sucedería esto. Al morir un individuo, la comunidad busca a alguien para ese puesto y lo reemplaza, busca el equilibrio y el bien de la comunidad. A ojos de esta sociedad, un individuo no es nada. Bueno, a no ser que se trate de la reina claro o cosas más complicadas en las que no voy a entrar.

No sé si planteo la idea claramente, espero que sí.

Espero que nadie me tome por un loco con este comentario. Creo que más que nada muestra mi energía ante nuevas cosas. Ojalá el tiempo en el mundo fuese infinito para llegar a conocerlo todo.

Libertad

Muchos acontecimientos pasan últimamente, y aquí los comento, ¿qué quedará ahora de aquel "nos veremos después del concierto de bruce"?

Es que la vida es así y siempre nos tiene preparada alguna sorpresilla. Desde mi último artículo he de hacer referencia a dos cosas.

La primera, es que acabo de celebrar mi 25 cumpleaños. Dios! Un cuarto de siglo. Son bastantes, y no puedo dejar de sentirme agobiado al observar que en mi vida no se producen cambios significativos hacia mi conolidación como persona. Quizás siempre seré como un niño, tanto con 25 como con 100, si es que llego.

La segunda cosa se refiere a la oposición. He acabado con ella, lo que no quiere decir que me la cargase, aunque no será por falta de ganas. Pero fue un proceso insufrible, duro, pesado.... UNA MIERDA!. Este año fue un gran peso, aunque después de ver la nota no puedo evitar pensar que para el año toca de nuevo. Sí, una nota decente, pero que no sirve para tener plaza. 7.8649 . Esperemos quizás que toque algún trabajillo por ahí con lo rapaces.

Ya ven, damas y caballeros, que dos cosas tan significativas me han ocurrido estos días. Por un lado, me hago viejo, por otro, descubro que no voy a tener plaza. Acepto ambas cosas, y tomo aire, ya que ahora no tengo que estudiar la oposición, por lo que soy un hombre libre.

Maneras de vestir

Maneras de vestir

Sí, las rebajas han comenzado, la gente se lanza a adquirir ropa barata, y yo ente ellos. Esto no es muy usual. Normalmente me digo, tengo que ir a comprar algo, y simplemente nunca voy.

Este año ya me pasé por varios comercios consciente de que tengo que comprar ropa tanto para el diario como para futuros viajes (Toscana, allá vamos).

Pero debo confesar, no me gusta ir de compras. Para ser más exacto tengo que decir que no me gusta comprar ropa, ya que cuando se trata de discos, libros, y otros materiales de entretenimiento, conocimiento y cultura, nunca quisiera parar.

Sin embargo, el comercio de moda... me agobia, me irrita, me aburre y me deprime, y más con esa música chunta chunta que no sé de donde sacan, que les debe parecer a los comerciantes muy guay y que está en la onda, pero que tienen que irritar a cualquier fan de la música. Normalmente hace calor, están a tope, hay gente tan fashion que me incomoda (y me producen risa), los probadores en muchos sitios son incómodos... y claro, todo hay que probarlo, porque lo de las tallas es una historia muy rara, y la ropa está destinada hacia un grupo social en concreto.

Precisamente el componente social de la moda me pone enfermo. Vestimos como somos, somos lo que vestimos... yo que sé! Hay una cosa segura, nos dicen como tenemos que vestir, y luego cada uno que se plantea su existencia con lo que compra. Algunos sobreviviremos al paso de los años. Y si no que se lo digan a Jaimita, la madre de Zipi y Zape, que nunca se ha quitado sus bailarinas, y bien que están ahora de moda.

Yo paso de ponerme esos pantalones en los que se te ve la rajilla del pompis, aunque en muchas ocasiones sea casi imposible. También paso de todo el rollo aspectual que lo acompaña. Peinarse, colonia cheirenta, desodorante axe, o todas esas paridas.

No sé, paso de todo, eso es de gente guay, y yo soy más guay que ellos.

 

Hormigas

 

Otro año más en Santiago aparece A Feira do Libro Antigo e de ocasión. No hace mucho también pasó la clásica Feira do Libro. Sin embargo, yo me quedo con la primera, aunque pueda ser que las diferencias entre ambas no sean tan grandes.

La verdad, con el paso del tiempo cada vez comprendo menos estos espacios. Actualmente los veo como casetas en donde las librerías ponen a vender ese material que encontramos en cualquier lado. En raras ocasiones vemos algo diferente.

En la Feira do Libro Antigo es más habitual encontrarte con cosas más raras. Tiene además un atractivo diferente, entre otras cosas, prefiero el lugar de celebración.

Entiendo que la gente debe apoyar este tipo de celebraciones, ya que se trata de lectura, y es un campo que sin duda necesita de una celebración al año. Ojalá, con el tiempo se conviertan en verdaderas celebraciones con verdaderos actos para todos y todas.

Pero voy al grano. Uno está paseando por esta bella ciudad y de repente: "Anda, una feria". Y claro, se va a mirar. Arrastré a la moza y nos dispusimos a mirar aunque teníamos algo de prisa. La mza compró algunos libros de arte con imágenes de pintura que tanto le gustan. Yo, en principio no encontraba nada (relativamente) que me dijese "cómprame". Curiosamente llegamos a la última caseta (penúltima, ya que en la última había una tipa "leyendo" como no que tenía posters) y vi algo que me llamó la atención. Se trataba del libro que aparece en la imagen.

Viaje a la hormigas es un libro que yo no he descubierte, existe de hace tiempo y por las críticas que veo se trata de un libro excepcional con autores excepcionales. Simplemente lo vi, y me gustó el tema.

Supongo que todo viene a raíz de un artículo de la National sobre las sociedades de los bichejos que me había gustado bastante. Y es que las hormigas tienen pinta de ser animalitos muy interesantes.

Bueno, una vez que hice la compra de 6 euros (mi pequeña y humilde aportación) y después de leer unos capítulos puedo decir que la compra fue acertada. Parece que cada vez tengo menos tiempo, más tareas pendientes, y de todas formas deseo hacer muchas cosas más, sólo espero que el precio a pagar no sea demasiado caro.

Pues nada más, para el año supongo que haré otra compra, aunque la diversidade de mi temática lectora se expande y ahora es más difícil pensar sobre el camino a seguir.

Ahora a seguir trabajando, positando... y viviendo!

 

PD: Supongo que el siguiente comentario será después del concierto de Bruce. Ya falta poco.

I Torneo Xadrez Santiago de Compostela

I Torneo Xadrez Santiago de Compostela

Uno de mis caprichos de este año fue hacer un torneo de ajedrez para niños. Y es que no podía olvidar aquellos torneos que había en mi pequeña infancia en la capital gallega. Academia postal, Euroestudio 89, Área Central... torneos que murieron porque, como ocurre en todo lo que se hace en mi amada ciudad, todos quieren beneficiarse del esfuerzo ajeno. Así ha ocurrido en la historia de Santiago, desde la explotación y timos a los antiguos peregrinos, al ejemplo que me ocupa, que es el del deporte, o competición.

Muchos son los casos pero no voy a divagar. Lo cierto, es que a todo el mundo le gusta ver como se celebran ciertos eventos, citas hermosas y entrañables, sin embargo no mueven un dedo por hacer nada, por cambiar.

Yo era de esos hasta que un día decidí cambiarlo. Así que me dirigí al maestro y le dije, creo que ya ,me toca no? El asintió y me brindó todo su apoyo.

No hace mucho de eso. Y desd entonces el trabajo fue duro. Andar de un lado para el otro. Manejar asuntos burocráticos que siempre he odiado y odiaré, buscar ayudas económicas... todo pensando en los que tenían que ser los protagonistas del torneo, los niños.

Mucho esfuerzo que mereció la pena, ahora que ya pasó todo y puedo relajarme (faltan dos semanas para la oposición). Quizás lo duro es que en medio de todo el tema organizativo tuve unos días de curro moviditos, ya que también había cosas que hacer para un taller, que forman parte de mi deber como trabajador y como persona interesada en los proyectos que se llevan a cabo en el mismo.

Claro que nada de esto sería lo mismo de no ser por personas que siempre están ahí para ayudar en lo que sea, y lo cierto es que nunca fallan. Ante todo, y dejando fuera a patrocinadores y productores del torneo (no creo lleguen a leer este comentario, jeje), debo dar las gracias a varias personas que aquí menciono de alguna manera:

el maestro, con el que espero seguir teniendo contacto habitual.

el artista, que elaboró un grandioso cartel, siendo ya una figura respetada en este mundo.

la moza (7), de la que no esperaba menos, y que siempre está conmigo hasta el final. Chófer, ayudante, y siempre agradable con un mundo del que no forma parte, pero respeta y apoya.

Y por supuesto, puedo decir ahora que yo hice algo. Y lo volveré a hacer.

No se me ocurren más cosas.

 

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Otro blog

Actualmente tengo otro blog.

http://elgg.usc.es/alfonsofdez/weblog/

No estoy de mudanza, simplemente pongo publico cosas diferentes de lo que publico aquí. Este blog, que empezó por mi relación con el ámbito educativo, ahora es totalmente diferente. Retomo otra vez esa temática aquí, debido en gran parte a mi trabajo, y porque ahora estoy en un entorno más próximo en este rollo.

Espero no llegar a tener un blog por cada una de mis personalidades, la verdad no lo creo. Pero de momento dejo la gula para los placeres del yantar, la educación para mi blog en el elgg, y para theriver.com.es, le dejo mi locura, mis geniales artículos, y para muchos otros mi "genial" arrogancia.

Hasta siempre, Danny

Hasta siempre, Danny!

Es duro pensar y escribir cuando se muere un amigo. No, no estoy loco, Danny era amigo mío. Es cierto también que no lo conocí nunca, que ni siquiera lo pude ver en directo, pero más cierto es que Danny ha muerto y sin embargo sigue vivo. Y dudo que no pueda pensar más en él cada vez que escuche música.

Puede ser que este sea un mensaje melancólico fruto de un situación actual. Entiendo que se pueda pensar en eso. Pero no es así. Nunca más podré ver a la E Street Band.

Como bien sabéis, vi a la E Street Band y a Bruce por primera vez en mi vida el año pasado. Cuando supe que no podría ver a Danny por su problema de salud, me entristecí un poco. De todas formas, podría contemplar al resto de la banda en estado puro. Yo por entonces, y aún hasta hace poco tenía la esperanza de poder verlo en Barcelona en Junio. Cuando en point blank leí que ya no había palabras de esperemos que Danny se recupere pronto, cambiándose por las de recemos por Danny, todo aficionado sabía que algo podría ocurrir.

Su último concierto, si no me equivoco, fue éste.

Hoy leí en la misma página la noticia de su muerte, y es duro oírlo, pero no pasa nada, porque aunque Danny ha muerto, siempre estará vivo.

 

 

 

Aquí dejo la noticia de El País. La noticia en The Stone Pony Fan Club.

Springsteen Corner, foro.

En la Wikipedia ya actualizada.

Backstreets

Web oficial

 

Danny, el primero por la derecha

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